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martes, 13 de diciembre de 2016

Instrospección: Del desamor, los ships y la animación estadounidense (Parte 2: Hora de Aventura)

Hora de Aventura: El desamor como motor.

No hay duda de que Hora de Aventura (Adventure Time) es uno de los mayores referentes a la hora de mencionar a series animadas estadounidenses constemporáneas que han sido influyentes en los últimos años. Siendo una de las obras más complejas tanto por sus temas como por el desarrollo de muchas sub-tramas y personajes habitando un mundo abarrotado de elementos, el desamor no es un tema que se ha desligado y que se ve igual de constante en un aspecto clave de la serie: El desarrollo de Finn como persona.

Finn era el protagonista de la serie, o más bien, era más bien el "héroe" de Reino Dulce. Los primeros capítulos veíamos a un muchacho extravagante, lleno de energía y con una moral bastante ajustada al canon del héroe clásico: "el agente contra el mal". Sin embargo, su crecimiento ha sido uno de los elementos mejores logrados en la serie, convirtiendo un personaje tan simple en la superficie en uno con fallas, vicios y características que lo convierten en un personaje tanto complejo como empático para cada uno quien lo vea. En este caso, Finn explora esta idea del desamor bajo un punto de vista menos visceral, más mundano, pero no menos complejo, dejando una sensación de naturalidad tan convincente que se podría relacionar fácilmente con el caso de cada uno.

Desde el principio de la serie la imágen de la Dulce Princesa (Princess Bubblegum) ha sido un interés romántico de Finn, tal cual personaje femenino que sirve como interés romántico del personaje principal. A cierto punto se cumple, viendo a ambos personajes juntos por un lapso breve de tiempo, pero tarde o temprano dicha realidad se destroza junto a una convención típica de lo romántico: la idea del uno para el otro, el ente romántico que hace todo lo posible para conseguir el amor de quien ama: en pos de demostrar su amor a la Dulce Princesa, Finn sacrifica el espíritu de una competencia consagrada, y ella condena dicho acto, no dejando que Finn establezca una relación romántica con ella.



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Es en este punto donde la dinámica del desamor dentro de Finn se repite bajo un hecho en común: su impulsividad e incapacidad de dejar que las cosas fluyan cierto curso, un mensaje tan universal en una época donde el desamor aún se considera como un acto negativo, de fracaso ante el amor, de un fracaso producto de la frustración del deseo hacia una persona, sin dejar espacio a la autoreflexión... cosa que en Hora de Aventura se refleja claramente: Finn no sólo llora su pérdida sino lo considera casi como si eso significase una terrible tragedia, sólo para que momentos después se interese en otra persona, la Princesa Llama (Flame Princess).

Si antes la Dulce Princesa significó un quiebre de expectativas, con la Princesa Llama se pone en mayor evidencia lo anteriormente mencionado, donde Finn, ante este nuevo amor, busca una nueva oportunidad para amar... sin siquiera haber reflexionado lo anteriormente vivido. En este punto, el "amor" no es sino un sentimiento por necesidad, que más se relaciona con un imperioso impulso de ser querido que al construir una relación de manera satisfactoria para ambos. 

Finn traiciona el amor de la Princesa Flama por necesidad propia, por un capricho hacia un ser peligroso pero ingenuo como lo es el Rey Helado, y su acto terminó en una nueva relación terminada: el ciclo vuelve a repetirse. El desamor así actúa como un agente de sufrimiento, pero producto no del rechazo del otro, sino del no aceptar dicho rechazo, de pensar que el deseo de uno es más importante que la opinion de otro, inclusive si ese otro es quien uno ama.


Sin embargo, en el título de este artículo se considera el desamor como un "motor", y esto es porque Finn, gracias a este segundo quiebre, empieza un proceso de crecimiento personal, donde aquel niño hiperactivo y extremadamente pasional empieza poco a poco a transformarse en un joven conciente de sus actos, y en el caso del amor, Finn comprende que el deseo de uno no debería estar por sobre el otro, y que es mejor darse el tiempo para que una relación se forje y no impulsarlo forzadamente. Esto se demuestra finalmente en la breve pero satisfactoria relación de Finn con la Maga Cazadora (Huntress Wizard).




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Comenzando como una ayuda casual, ambos generan un lazo breve pero significativo para ambos; Finn, tras su separación por la Princesa Flama, empieza una época de crisis, donde busca el amor sin poder consumarlo, mas al parecer, producto de los acontecimientos al igual que a su maduración como persona, empieza a reafirmar sus relaciones con las anteriores mencionadas. Y es posterior a eso cuando Finn finalmente no presiona en ningún momento a Maga Cazadora, sino que se deja llevar por la experiencia, y el episodio termina no con una unión romántica, sino con el inicio de una más profunda; Finn finalmente aprende que el desamor es normal, pero que dejarse llevar por él significa un peor sufrimiento que simplemente dejar que las cosas fluyan y que el otro también tenga su espacio.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Introspección: Del desamor, los ships y la animación estadounidense. (Parte 1: Steven Universe)

Dentro de la ficción existen parejas o inclusive grupos de gente que han sido reconocidos como transversales en esta sociedad moderna, como son la pareja Simpsons o la de Malcom del medio. Sin embargo, recientemente en la animación estadounidense de público general-infantil ha existido una evolución respecto al cómo se trata las relaciones entre dos individuos o más. Ahora, dejadme contarles una anécdota que está a boca de todos aquellos que están viendo Star vs The Forces of Evil: tras el último episodio, Bon Bon the Birthday Clown, el ship principal fue herido de gravedad. 

Para aquellos que no entiendan lo último, resulta que, entre su variedad de ships como toda serie, el Starco, la unión ficticia entre Star, la protagonista del la historia, y Marco, el protagonista conjunto a ella, sufrió un golpe al ver confirmada otro ship que se estaba desarrollando en los últimos capítulos de temporada, esta vez no con Star sino con Jackie, muchacha del mismo colegio que Marco.  Esto resultó en algo parecido al combate naval de Iquique: un desastre, una masacre que hizo que los seguidores de Starco, la mayoría del fandom a simple vista, quedasen con las ganas de hacer una cacería de brujas a aquellos del otro bando. Sin embargo, esto en un sentido narrativo es un giro refrescante a su historia, ya que no sólo se demostró que Star puede poner en peligro a aquellos que ama sólo por su deseo de estar con Marco, sino que se denota un tema que se puede sacar jugo y que ya lo han hecho en otras series: el desamor, la negación del deseo y el origen del dolor romántico, por ende. 


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El desamor es una experiencia condenada y sin embargo común en esta sociedad moderna. Muchas series de ficción han reflexionado respecto al sentimiento de pérdida del individuo al ver incumplida su necesidad de apego íntimo hacia otro individuo, y esto se ha tratado desde la misma antigüedad clásica: el mito de Apolo y Dafne es un claro ejemplo del poder del desamor, del cómo Apolo no pudo cortejar a Dafne por un destino cruel del dios del amor, y prometió conmemorarla desde adelante. En la ficción moderna en la animación, esto tampoco va a menos, y para esta reflexión es necesario dos cosas; citar otras dos obras que han manejado este tema de manera magistral, progresiva y bien explícitas para el ojo común, la cuales son Steven Universe y Adventure Time, y por otra el extraer el cómo estas series tratan dicho tema, a modo del análisis dependiendo de su visión. 


Steven Universe: Perla como personificación del Desamor.


En Steven Universe, el rigor narrativo que se le da a las relaciones entre los personajes es lo que sostiene a la serie como una referente contemporáneo, y su desarrollo de los temas van a un nivel micro, fijándose en dichas interacciones. El amor/apego en Steven Universe es un tema transversal y que se ha reflejado en múltiples espectros, tantos simples como lo es la amistad y complejos como lo son las relaciones abusivas entre parejas (no estoy de coña con eso); en este sentido, el desamor es un tema que posee un puesto especial, y no hay mejor ejemplo que el personaje de Pearl (Perla) para poner en manifiesto dicha. 
Perla es mi personaje favorito de la serie y, personalmente, una de las más complejas que he visto en la animación estadounidense contemporánea. Detrás de una carcasa de racionalidad, inteligencia y buenos modales, en episodios posteriores se revela como un personaje herido por una cosa: la muerte de quien ella más amaba. Perla es la personificación del desamor en la serie: durante toda su existencia (al menos desde Rose) ella ha mostrado un amor incondicional a su persona, llegando al nivel del fanatismo, y, de repente, se ve enfrentada a una realidad cruel: aquella que amaba nunca estuvo interesada románticamente con ella, y, para más drama, se ha enamorado de un ser que ni siquiera es de su propia raza. 



El arco de desarrollo de Perla es un camino doloroso entre sus emociones y su moral auto-impuesta, y acá el desamor se intenta superar con un acto altruista: seguir la causa de aquella que amó. Esta dicotomía entre sus deseos personales y su rol como tutora de Steven (y posteriormente Connie) es la que la define como personaje, y el cómo ella se preocupa más que a nadie de Steven sólo porque es una parte que aquella que amó es un hecho tanto de ternura como de dolor y hasta perturbador. Entre los pasos que ella ha dado para superar dicho desamor, Perla no sólo ha tenido que cuestionar su visión de la misma Rose, sino reconciliarse con aquel que su amada amó en su tiempo, y el desamor acá se trata como un bache de la felicidad, un proceso lento y tortuoso pero que conlleva a la felicidad de la persona: su capacidad de despojarse del pasado y del cómo Perla, finalmente, empieza a desarrollarse como un personaje propio, desligándose progresivamente de la imagen de Rose.

(Fin parte 1)